La otra mejilla

noviembre 8, 2010 § Deja un comentario

Hace mucho tenía en la cabeza esta entrada de blog, cuando eso pasa es como cuando tu jefe te dió una tarea y te pregunta a cada rato ¿Y… para cuando?, siempre siento que Dios está suspirando como cual David diciendo ¿quién escribiría para mi una entrada sobre la otra mejilla?, mientras más dilate el asunto mi vida puede quedarse en pausa, Dios quiere que actues a la misma velocidad que si estuvieras trabajando como su asistente en los Cielos, mea culpa, pero finalmente aquí estoy de regreso para transmitirles lo que Dios puso en mi corazón cuando me topé con las palabras de su hijo… “a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mateo 5 – 39). Jesús estaba cambiando una ley antigua (la ley del Talión) dada a los antiguos judíos la cual rezaba “Ojo por ojo, diente por diente”, es por eso que hay que leer las escrituras a profundidad para poder disernir todo lo escrito y todo lo que Jesús modificó. Pero que palabras las de Jesús, muchos de los burladores de los cristianos al ejercer la burla siempre la mencionan ¿Acaso tu Dios no te ha dicho que debes dar la otra mejilla?, eso nos frustra mucho, nos hace como decían las escrituras crugir los dientes, de rabia, de desesperación. La frase de Jesús hacía más bien un llamado a tu capacidad de perdonar y seguir adelante, no lo tomes textualmente como poner tu cara para recibir otro golpe y ya, poner la otra mejilla es “si caiste en tu lucha, en tu ministerio, en tu cruzada, vuélvete a levantar!!! no te quedes en el piso… perdona y avanza”, poner la otra mejilla es volver a empezar, a veces tenemos nuestros matrimonios destrozados y no tenemos la capacidad de levantarnos después de haber sido tan despedazados ¿Quién tiene la capacidad para perdonar, dar otra oportunidad y volverlo a intentar?, realmente muy pocos, porque no somos capaces de dar nuestra otra mejilla, de perdonar, de trascender lo malo y eso si nos hace fallar a las palabras de Jesus de poner la otra mejilla. Personalmente a diario tengo que poner la otra mejilla en muchos aspectos de mi vida, en el trabajo cuando me rechazan una idea publicitaria, cuando siento que fallo, que me han herido, que me ofenden y son todas esas cosas con las que a diario nos encontramos todos, pasamos resentidos a más no poder, gracias a Dios hace unos pocos días logré reconciliarme con un amigo con el cual había discutido, yo lo había perdonado ya hace mucho, pero él no, cuando finalmente nos encontramos le estreché la mano y le dije amigo, todo está olvidado, volvamos a ser amigos y siento que es lo mejor que Dios me ha mostrado en estos últimos tiempos, de ver como esos pendientes, esos capítulos no cerrados se van cerrando y dejan de incomodarme, de hecho me dejan dormir tranquilo. Si tu tienes esas heridas, si crees que debes llamar a alguien, perdonar… ve y hazlo, no existe nada mejor que el perdón, porque es lo que nos da fuerzas para seguir, para volvernos a levantar después del golpe y que bien que se siente, que bien que se duerme después de que nos hemos levantado y le hemos puesto a la vida… nuestra otra mejilla.

Bendecido seas.

Dios lo puede volver a hacer

mayo 25, 2010 § Deja un comentario

Hace un buen tiempo cuando recién empecé a transitar en serio en los caminos de Dios era el típico entusiasta que le hacía miles de promesas a Dios, Señor quiero servirte, te ofrendo mi vida, etc. etc… todo eso es excelente siempre y cuando le cumplas las promesas a Dios, recordemos que Jesús sabía que Pedro lo iba a negar 3 veces cuando Pedro no se creía ni siquiera capaz de imaginarlo, pero es así como pasa; a veces le fallamos a nuestro creador; en todo caso, en esa época de mi vida previo a mi bautizo en aguas le había prometido a Dios dejar de fumar que era una de mis codependencias que difícilmente me podía sacudir y lo hice, oré a Dios con todas mis fuerzas, entendí firmemente que fumar era algo que me estancaba en mi crecimiento espiritual y enconces Dios me sanó de todo rastro de tabaquismo. Listo, sonó fantasioso pero creanme, no es lo único que Dios ha sanado en mi vida, al otro día no podía ni oler un cigarrillo, estaba sano completamente no apetecía fumar, ni solo ni socialmente y todos sabemos que la nicotina es algo que te arrastra, pero no, ni las ganas y eso que trabajo en publicidad y mis amigos fuman peor en que Mad Men. Así me mantuve durante 9 largos y sanos meses hasta que en medio de un proyecto que me puso muy nervioso decidí probar un cigarrillo para ver si aun lo podía disfrutar, gran error, no porque haya fumado, sino porque haya dudado y si, dudé de mi sanación tanto así que empece de a poco volver a fumar, no en las cantidades industriales que fumaba antes que era una cajetilla diaria en promedio nada más, acá sólo era una a la semana pero estaba nuevamente fumando y yo pensé ¿Aun después de haber fallado, aun después que conscientemente atenté contra algo que Dios me había regalado, será que Dios me podría nuevamente volver a sanar?… sabía que sí, pero lo dilataba y me di cuenta que ya estaba nuevamente atrapado por el tabaquismo, hace poco ya casi 2 meses decidí volver orar a Dios y pedirle que lo vuelva a hacer, y ¿saben que?, entendí que lo podía hacer una y otra vez porque El es El Padre, El puede sanar lo que sea si tu lo crees, solamente debes vivir sabiéndolo y respetándolo al mismo tiempo, cumplir lo que le prometemos y vivir alejado de todo aquello que nos pueda hacer daño. ¿Sientes que te haz alejado de Dios por que haz pecado?, ¿Sientes que dejaste de orar por un error?, quiero que sepas que Dios lo puede volver a hacer, imagínate una mancha terrible sobre un vestido y todas las tintorerías y lavanderías de la ciudad te dicen que es imposible, créeme que esa mancha no es nada comparada con la que Dios podría limpiar en ti, te quiero dejar con un Salmo que te va a reconfortar profundamente si sientes que quieres volver a empezar, a conciencia claro está dejando a un lado el dicho “El que peca y reza empata”, espero que lo disfrutes y que hables con Dios, te está esperando.

SALMO 51

1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
2Lávame por completo de mi maldad,
y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí.
4Contra ti, contra ti sólo he pecado,
y he hecho lo malo delante de tus ojos,
de manera que eres justo cuando hablas,
y sin reproche cuando juzgas.
5He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre.
6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,
y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio;
lávame, y seré más blanco que la nieve.
8Hazme oír gozo y alegría;
que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9Esconde tu rostro de mis pecados,
y borra todas mis iniquidades.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu.
12Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder.
13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se convertirán a ti.
14Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación;
entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.
15Abre mis labios, oh Señor,
para que mi boca anuncie tu alabanza.
16Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
no te agrada el holocausto.
17Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
18Haz bien con tu benevolencia a Sion;
edifica los muros de Jerusalén.
19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto y el sacrificio perfecto;
entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

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