Dios lo puede volver a hacer

mayo 25, 2010 § Deja un comentario

Hace un buen tiempo cuando recién empecé a transitar en serio en los caminos de Dios era el típico entusiasta que le hacía miles de promesas a Dios, Señor quiero servirte, te ofrendo mi vida, etc. etc… todo eso es excelente siempre y cuando le cumplas las promesas a Dios, recordemos que Jesús sabía que Pedro lo iba a negar 3 veces cuando Pedro no se creía ni siquiera capaz de imaginarlo, pero es así como pasa; a veces le fallamos a nuestro creador; en todo caso, en esa época de mi vida previo a mi bautizo en aguas le había prometido a Dios dejar de fumar que era una de mis codependencias que difícilmente me podía sacudir y lo hice, oré a Dios con todas mis fuerzas, entendí firmemente que fumar era algo que me estancaba en mi crecimiento espiritual y enconces Dios me sanó de todo rastro de tabaquismo. Listo, sonó fantasioso pero creanme, no es lo único que Dios ha sanado en mi vida, al otro día no podía ni oler un cigarrillo, estaba sano completamente no apetecía fumar, ni solo ni socialmente y todos sabemos que la nicotina es algo que te arrastra, pero no, ni las ganas y eso que trabajo en publicidad y mis amigos fuman peor en que Mad Men. Así me mantuve durante 9 largos y sanos meses hasta que en medio de un proyecto que me puso muy nervioso decidí probar un cigarrillo para ver si aun lo podía disfrutar, gran error, no porque haya fumado, sino porque haya dudado y si, dudé de mi sanación tanto así que empece de a poco volver a fumar, no en las cantidades industriales que fumaba antes que era una cajetilla diaria en promedio nada más, acá sólo era una a la semana pero estaba nuevamente fumando y yo pensé ¿Aun después de haber fallado, aun después que conscientemente atenté contra algo que Dios me había regalado, será que Dios me podría nuevamente volver a sanar?… sabía que sí, pero lo dilataba y me di cuenta que ya estaba nuevamente atrapado por el tabaquismo, hace poco ya casi 2 meses decidí volver orar a Dios y pedirle que lo vuelva a hacer, y ¿saben que?, entendí que lo podía hacer una y otra vez porque El es El Padre, El puede sanar lo que sea si tu lo crees, solamente debes vivir sabiéndolo y respetándolo al mismo tiempo, cumplir lo que le prometemos y vivir alejado de todo aquello que nos pueda hacer daño. ¿Sientes que te haz alejado de Dios por que haz pecado?, ¿Sientes que dejaste de orar por un error?, quiero que sepas que Dios lo puede volver a hacer, imagínate una mancha terrible sobre un vestido y todas las tintorerías y lavanderías de la ciudad te dicen que es imposible, créeme que esa mancha no es nada comparada con la que Dios podría limpiar en ti, te quiero dejar con un Salmo que te va a reconfortar profundamente si sientes que quieres volver a empezar, a conciencia claro está dejando a un lado el dicho “El que peca y reza empata”, espero que lo disfrutes y que hables con Dios, te está esperando.

SALMO 51

1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
2Lávame por completo de mi maldad,
y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí.
4Contra ti, contra ti sólo he pecado,
y he hecho lo malo delante de tus ojos,
de manera que eres justo cuando hablas,
y sin reproche cuando juzgas.
5He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre.
6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,
y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio;
lávame, y seré más blanco que la nieve.
8Hazme oír gozo y alegría;
que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9Esconde tu rostro de mis pecados,
y borra todas mis iniquidades.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu.
12Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder.
13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se convertirán a ti.
14Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación;
entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.
15Abre mis labios, oh Señor,
para que mi boca anuncie tu alabanza.
16Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
no te agrada el holocausto.
17Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
18Haz bien con tu benevolencia a Sion;
edifica los muros de Jerusalén.
19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto y el sacrificio perfecto;
entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

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